Mis manos frías y húmedas describen una situación desde un nuevo punto, un corazón partido y lastimado camino hacia un nuevo andar, los días van pasando y hoy no será más que el día perfecto, quizás el menos indicado para destruir aquel cuento de hadas donde había decidido vivir, la ceguedad me mantenía oculto bajo un sentimiento fuerte y sincero que quizás no fue lo suficientemente bueno ni perfecto.
¿Por qué seguir engañándome?, era el día a día donde pensaba que a pesar de todo ella era algo más de lo que todos podrían pensar, era mi sueño, mi realidad, aquello con lo que por toda mi corta vida pensaba avanzar, solo falto percatarse de la realidad, ¿en realidad ella también lo iba a desear?, mi mente atrofiada y perdida dentro de un sueño creado en base a una realidad se mantenía latente así como mis sentimientos hacia ella, no había como destruirlo, tan solo ella podía y lo logro.
Faltas de amor, faltar de ambición, faltas de una perspectiva saludable, se acabó mientras cada milímetro de mi corazón se incineraba y ese “te amo” se convertía en desilusión, ¿Cómo pudo pasar? Tal vez era yo y nunca vi la realidad o quizás necesitaba de aquel empujón al vacío para entender la única y verdadera realidad: No existió ese “para siempre” que entre nuestros cuentos existía, se tendrá que borrar aquel “y vivieron feliz para siempre” porque desde hoy un cerebro crudo y regenerado hacia la puerca realidad extinguirá cada detalle ante una lagrima y una estacada en mi corazón.
Como exponer más palabras que simplemente digan: Te amé, te amo y pudiste destruir todo con tanta facilidad que iguala a aquella frialdad que siempre te empecinaba.